El Rey, la Princesa y el Músico III
Era extraño, él se encontraba en el año 2.500 antes de cristo, en Babilonia, vio algunas danzas religiosas que practicaban en ese entonces y algunas adoraciones a los dioses de esos tiempos. En ambas noto algo, un instrumento muy semejante a su laúd.
Luego en cuestión de segundos cambio de lugar y apareció en una especia de cavernas, cuevas donde habÃan unas pinturas rupestres, ahà estaban grabadas las alabanzas que antes presencio, también se encontraba la especia de laúd y de cómo hacerlo.
Vio que lo formaban con caparazones de tortuga y tripas de distintos animales.
Luego de ver y aprender lo que necesitaba, otra vez apareció esa especie de espÃritu de un color blanco especial y regreso a su cuerpo.
Antes que amanezca el despertó, fue en busca de alguna tortuga y de una oveja y las encontró, las llevo a su casa y antes de proceder a fabricar su nuevo laúd pidió disculpas a su Dios por lo que iba hacer.
Luego de unas horas tenia todos listo y puso a secar el caparazón de la tortuga y las tripas de la oveja al sol que en muestra de respuesta de su Dios esta vez salio muy temprano.
Ya eran horas que pertenecÃan a la tarde, la princesa en su habitación con la reina tratando de calmar su llanto que no cesaba desde que el muchacho a dijo que su laúd fue robado.
El rey se mostraba impaciente, nervioso, tenso y muy mal por lo que su hija le habÃa dicho ayer… él fue con Famer para decirle que lo escuche, que no tenÃa nada que ver con la perdida del laúd, la princesa le dijo que quien más que él impedirÃa que ella se case con Naremon´s, el rey no pudo decir nada porque era obvio que sólo el podÃa imposibilitar ese tonto matrimonio, pero a pesar de que su hija continuaba diciendo que lo detestaba él no aceptaba que fue por su orden que desapareció el bendito instrumento.
Y mientras discutÃan, uno de los sirvientes del rey anunciaba que Narecon´s habÃa llegado, la princesa salió corriendo con las lágrimas resbalando de su lisa mejilla, vio al músico y él le dio una sonrisa de seguridad y triunfo.
El rey apareció sorprendido de ver al músico y a toda esa cantidad de aves a su alrededor, mientras que la reina parecÃa alegrarse.
Entonces sin decir palabra alguna Naredon´s, mirando los bonitos ojos de Famer, comenzó a tocar su improvisado laúd.
Mientras el tocaba las aves lo acompañaban con su canto, que era tan bello que hizo llorar al mismo rey que se encontraba sentado en su rojo trono, la reina también lloraba y la princesa sollozaba.
El canto y la melodÃa eran tan profundo y tan fuerte que todas las personas del reino fueron al castillo para oÃr tan extraordinaria composición, y asà fue, todo el reino estaba oyendo el canto de las aves y la música de Naredon´s, al terminar el rey no supo que decir, estaba con las puertas abiertas y todo el reino aguardaba que cumpla su promesa.
El rey que tenÃa palabra, tenÃa que cumplir lo que dispuso y acepto que su hija se case con Naredon´s.
A pesar de eso Famer le dijo al rey que no perdonarÃa lo que hizo, que lo continuaba odiando y despreciando, el rey continuaba negando todo y en ese preciso momento anunciaban al prÃncipe de Gótoba, Rifecode.
El prÃncipe Rifecode, que siempre quiso como esposa a Famer, traÃa con el un bolso grande, vio a Naredon´s y se lo arrojo diciéndole esto es tuyo, el rey, la reina, la princesa y todo el pueblo se mostraban sorprendidos, entonces fue cuando el prÃncipe de Gótoba dijo:
Es lamentable que te cases con una nada, yo no sé que te puede ofrecer, ni que hizo que te enamoraras de esto, y usted rey, no puedo creer que este abandonando a la princesa al dejarla casarse con este pobre insignificante y sucio hombre, yo intente impedir todo esto, pero veo que no fue suficiente.
Rifecode luego de decir eso, se marcho, y Naredon´s abrió aquel extraño bolso y encontró su viejo y descolorido laúd…
Naredon´s se mostró confundido, Famer no supo que decirle al rey y en ese entonces el pueblo comenzó a aplaudir que pronto habrÃa matrimonio.
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